Metáforas sobre la visión. En Por un arte de la visión – Stan Brakhage

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Reseña del libro Por un arte de la visión

[fragmento del capítulo Metáforas sobre la visión]

   Imaginen un ojo no gobernado por las leyes humanas de la perspectiva, un ojo no predispuesto por la lógica compositiva, un ojo que
no responde al nombre de cada cosa, sino que debe conocer todo
aquel objeto encontrado en vida a través de una aventura de la percepción. ¿Cuántos colores hay en un campo de césped para el bebé
que gatea inconsciente de “verde”? ¿Cuántos arcoíris puede crear la
luz para el ojo no instruido? ¿Cuán consciente puede ser ese ojo de
las variaciones en las ondas de calor de un espejismo? Imaginen un
mundo vivo con objetos incomprensibles y resplandeciente con una
variedad infnita de movimientos e innumerables graduaciones cromáticas. Imaginen un mundo anterior a “en el comienzo fue la palabra”.

   Ver es retener, contemplar. En la vista radica la eliminación de todo
miedo, y es a eso a lo que se debe apuntar. Tan pronto como en el momento en el que la visión haya sido entregada; lo cual parece intrínseco al ojo de un niño, un ojo que refleja la pérdida de inocencia con más
elocuencia que cualquier otro rasgo humano, un ojo que pronto aprende a clasifcar vistas, un ojo que refleja el movimiento del individuo hacia la muerte mediante su creciente inhabilidad para ver.

   Pero es imposible regresar, siquiera en la imaginación. Luego de
la pérdida de la inocencia, solo el conocimiento defnitivo puede equilibrar el tambaleo. Así y todo, sugiero que existe una búsqueda de conocimiento ajena al lenguaje y fundada sobre la comunicación visual,
que demanda un desarrollo de la mente óptica y depende de la percepción, en el sentido original y más profundo del término. […]